sábado, 2 de julio de 2011

Ha sido una guerra fría.

No podemos estar en el presente añorando el pasado. Ni siquiera preguntándonos porqué. Lo que sucedió, sucedió, y hay que soltarlo, hay que desprenderse, aunque ahora sea imposible. No podemos ser niños eternos, ni adolescentes tardíos, ni empleados de empresas inexistentes, ni tener vínculos con quien no quiere estar vinculado a nosotros. ¡Los hechos pasan y hay que dejarlos ir! Por eso, a veces es tan importante destruir recuerdos, regalar presentes... Y aprender a llevar el futuro sabiendo y sintiendo en nuestras propias carnes que la injusticia está al a orden del día. ¿Un amargo sabor?. Todo hoy está gris a pesar de los buenos momentos vividos.

Sólo hay dos cosas que podemos perder: el tiempo y la vida, la segunda es inevitable y la primera imperdonable.